Ministerio de Intercesión

LA INTERCESIÓN

Comenzaremos recalcando que nuestro mejor ejemplo de intercesión es JESUS un claro ejemplo. Y dijo a sus discípulos: Sentaos aquí, entre tanto que yo oro.  Marcos 14:32

¿Qué es lo que movía a Jesús a orar por los demás?

El AMOR, y eso es lo que debe motivar a cada intercesor, sin amor no hay verdadera intercesión ya que el amor es igual a compasión.

El intercesor es un adorador, David era un adorador y un valiente guerrero; estas dos cualidades van íntimamente ligadas.

También es alguien conocido por su humildad.  Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad Filipenses 2:3

Alguien que conoce el carácter y la voluntad de Dios como Moisés.

El intercesor debe tener una convicción de la justicia de Dios, debe creer que Dios es justo y jamás se encontrará injusticia en Él, debe tener un interés profundo en que Dios sea glorificado.

La intercesión es una oración intensa, profunda y desesperada que no desiste hasta sentir la victoria de parte de Dios, es agresiva, conlleva poner cuerpo, alma y espíritu para gemir con todo por algo o alguien que está necesitado. La fe es un instrumento decisivo para la victoria del intercesor. Mas el justo vivirá por fe  Hebreos 10:38

El intercesor debe entender que a causa de sus propias palabras será justificado o condenado Mateo 12:37

No debe claudicar entre dos pensamientos 1 Reyes 18:21

No debe de ser de doble ánimo. El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos Santiago 1:8, el pensamiento está ligado al ánimo, su pensamiento debe ser firme, decidido, sin doblez de corazón. Dispuestos a pelear sin doblez de corazón 1 Crónicas 12:33

El atalaya tiene el poder de reedificar a través de su intercesión. Reedificarán las ruinas antiguas, y levantarán los asolamientos primeros Isaías 61:4

Muy importante es recordar que el intercesor no está solo, tiene a Jesús que intercede por él.  Viviendo siempre para interceder por ellos Hebreos 7:25 y al Espíritu Santo. Pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Romanos 8:26

 

También tenemos a los ángeles al servicio nuestro. ¿No son todos espíritus ministradores, enviados para servicio a favor de los que serán herederos de la salvación? Hebreos 1:14. Los ángeles son enviados para ayudarnos y fortalecernos en respuesta a nuestras oraciones.

Los intercesores pelean contra Satanás, por lo tanto no lo pueden hacer con armas carnales, necesitan estar llenos del poder de Dios. Hechos 1:8

Tenemos derecho legal para decretar. De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo. Mateo 18:18 nos habla de la autoridad que nos ha sido dada por Cristo.

Todo decreto debe estar alineado a la voluntad de Dios. Tenemos derecho legal para juzgar y sojuzgar; establecer justicia.

Permitir y prohibir (atar y desatar) podemos atar las huestes de maldad, podemos activar todo el poderío de Dios. Un ejemplo de esto está en Hechos 19:23-41, había un culto a Diana de los efesios, ellos veían en el Apóstol Pablo una amenaza y trataron de paralizarlo, pero él con su enseñanza limitó al enemigo hasta el punto que el templo de Diana en Éfeso fue destruido, desapareció hasta el día de hoy.

Nos levantamos en autoridad delante de los hombres y el mundo espiritual para proclamar, decretar, enseñar la voluntad de Dios que ha sido revelada. Jeremías 1:10

Debemos tener ejercitados los sentidos espirituales para poder discernir lo que proviene de Dios y lo que no proviene de él. Hebreos 5:14

Una de las claves en la intercesión es obtener revelación o estrategia de cómo llevar a cabo la batalla contra las fuerzas de las tinieblas. Isaías 45:2-3, Amós 3:7 para esto necesitamos pasar en intimidad con él Juan 13:23-27. Juan fue galardonado por su amor con secretos que otros no recibieron, a él se le reveló la identidad de aquel que le iba a traicionar.

Interceder, no solo es orar y gemir, es también actuar con esa misma convicción, pero bajo la estrategia, la dirección y la cobertura correcta.

Que sea revelado lo oculto para poner límites al enemigo y ensanchar el reino de Dios.